Cada chakra está asociado con cierta parte del cuerpo y cierto órgano al que provee con la energía que necesita para funcionar. Los siete chakras principales corresponden a las siete mayores glándulas del sistema endocrino. Así como cada órgano del cuerpo humano tiene su equivalente en el plano mental y espiritual, así también cada chakra corresponde a un aspecto específico de la conducta y el desarrollo humanos.
Los chakras inferiores están asociados con emociones y necesidades fundamentales, pues allí la energía vibra con más frecuencia y por lo tanto es de naturaleza cruda. La energía refinada de los chakras superiores corresponde a las más elevadas aspiraciones y facultades mentales y espirituales del hombre.
Un bloqueo en el flujo de energía de los chakras, así como un exceso de energía, pueden llevar al desequilibrio y la desarmonía de los niveles físicos, mental y espiritual. Tales alteraciones son causadas a menudo por el estrés y los traumas psicológicos, así como por experiencias dolorosas o un exceso de deleite.
Los chakras están provistos de finas antenas que reaccionan a cada influencia que proviene del exterior y que por lo tanto pueden abrirse o girar conjuntamente. Por esta razón, en mucha gente los chakras individuales vibran con frecuencias distintas.



