Los seres sabios e iluminados que han venido practicando el reiki desde hace siglos, nos dicen que hay un estado del Ser que contiene toda la creación y desde el cual emergió toda la vida.
La energía de este estado de ser vive en todas las cosas, y esta energía universal es lo que fluye en forma concentrada a través de nuestras manos cuando tratamos alguien con Reiki. En términos prácticos, el significado de esto es que el efecto de Reiki es eminentemente holístico. Alcanza todos los niveles de la existencia y se aboca a colocar todos estos niveles disonantes en estado de equilibrio.
El terapeuta es sólo un canal para esta energía ilimitada que pasa a través él cuando aplica sus manos sobre una persona, puesto que no le pertenece, sino que es más bien universal, lo cual lo deja después fortalecido y armonizado.
Reiki también traza su camino hacia el área del cuerpo en necesidad de tratamiento. Ésta obviamente dotado de una sabiduría mayor que la propia, pues parece saber dónde y cómo y en qué medida el paciente la necesita, sin que nuestro ser sea capaz de incrementar o disminuir el efecto que produce.



